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Promesa de protección divina - 4 de Marzo 2026

  • Foto del escritor: Princesas y Guerreras
    Princesas y Guerreras
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

Promesa de protección divina


Salmo 91: 1-2


El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. 2  Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.

En un mundo lleno de incertidumbres y peligros, todas necesitamos un refugio seguro, un lugar donde sentirnos resguardadas y cuidadas. El Salmo 91 nos ofrece una promesa reconfortante: aquellos que habitan en la presencia del Altísimo, encuentran protección bajo la sombra del Todopoderoso.


Los primeros versículos de este poderoso salmo nos presentan una clara declaración de

cuidado divino: "El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor: Refugio mío y fortaleza mía, Dios mío, en quien confío" (Salmo 91:1-2). Aquí encontramos la clave para vivir bajo la protección de Dios: habitar en Su presencia y confiar plenamente en Él.


El versículo 1 del Salmo comienza afirmando cuál es el mejor lugar donde podemos habitar: al abrigo de Dios y bajo Su sombra. Ese es el único lugar donde estamos real y completamente seguras. Habitar “al abrigo del Altísimo,” indica una relación cercana y continua con Dios. Habitar bajo Su sombra implica vivir en su presencia constante, por eso, el salmista puede afirmar en el versículo 2 que Dios es su refugio, su fortaleza, y el Dios en quien puede confiar. En sólo 2 versículos, el autor destaca algunos maravillosos atributos de Dios. Nos lo presenta como el Dios Altísimo, el Todopoderoso que es refugio, fortaleza y alguien en quien se puede confiar. 


Esta imagen de refugio nos enseña que la proximidad a Dios nos brinda seguridad y paz, incluso en tiempos de incertidumbre. En el versículo 2, el salmista declara: “Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.” Esta afirmación de confianza en Dios como refugio y fortaleza, refuerza la idea de que podemos depender completamente de Él en medio de cualquier adversidad. Confiar en Dios como nuestro refugio nos da una base sólida en la cual apoyarnos cuando enfrentamos desafíos y peligros. Cuando hacemos del Altísimo nuestro refugio y fortaleza, nos cubrimos con Su sombra protectora, a salvo de todo mal.



¿Qué significa para mí habitar al abrigo del Altísimo en mi vida diaria?


¿De qué manera puedo demostrar que confío en Dios como mi refugio y mi fortaleza?


Oración:

Señor, quiero habitar bajo Tu sombra y confiar plenamente en Ti como mi refugio y mi fortaleza en todo momento.


Dios te bendiga 

  

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