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¿Fe o ansiedad? - 25 de Junio 2026

  • Foto del escritor: Princesas y Guerreras
    Princesas y Guerreras
  • hace 1 día
  • 3 min de lectura

¿Fe o ansiedad?


1 Pedro 5:7


7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 

El apóstol Pedro en 1 Pedro 5:7, nos exhorta a depositar nuestra ansiedad en el Señor. Depositar nuestra ansiedad en Dios significa entregarle en oración y confianza todas nuestras preocupaciones, temores e inquietudes. Es reconocer que no tenemos control sobre todas las circunstancias de la vida, pero Dios sí. La expresión "echar" o "depositar" transmite la idea de transferir la carga emocional y espiritual a alguien más fuerte: Dios mismo. ¿Por qué podemos echar nuestra ansiedad sobre Él? Porque Él es soberano, amoroso, bondadoso y desea aliviar nuestras cargas.


La Biblia no ignora que los seres humanos enfrentamos la ansiedad, pero nos instruye a no dejarnos dominar por ella. Dios nos invita a confiar en Su cuidado. La ansiedad a menudo surge al intentar controlar lo que escapa a nuestro control. Este versículo nos recuerda que, en lugar de dejarnos consumir por la preocupación, debemos confiar en que Dios tiene el control y cuida de todas nuestras necesidades. En la Biblia, la ansiedad se entiende como una preocupación excesiva, generalmente vinculada al miedo al futuro o a lo desconocido. Refleja una lucha interna entre confiar en Dios y tratar de controlar las situaciones por nuestra cuenta. Por lo tanto, la ansiedad, según la Biblia, debe combatirse con fe, oración y constante dependencia del Señor.


Según la Biblia, esa entrega debe hacerse con fe y humildad. En Filipenses 4:6-7, Pablo nos instruye a no estar ansiosos, sino a presentar nuestras peticiones a Dios mediante la oración, la súplica y la acción de gracias. El resultado es la paz de Dios que guarda nuestros corazones y mentes. Dios no solo quiere que entremos en Su presencia con nuestras ansiedades y nos acerquemos a Él, sino que también quiere que depositemos nuestras ansiedades en Él. Él sabe cómo manejarlas.


Echar nuestra ansiedad sobre Dios es un acto de dependencia y confianza diaria. Debemos orar con sinceridad, renunciar a toda preocupación, confiar en Sus promesas y recordar que Él es fiel en Su cuidado. Esto no significa ausencia de problemas. Los hay y los habrá, pero tenemos la certeza de que no estamos solas al enfrentarlos, Dios no se mantiene distante ni indiferente, sino que se interesa profundamente por cada detalle de nuestras vidas. Tu fe puede seguir creciendo mientras trabajas en tu ansiedad. Al depositar tus preocupaciones en Jesús, Él las recibe con facilidad y extiende Su brazo hacia ti, no para devolverte tus problemas, sino para tomar tu mano. En lugar de dejarnos vencer por la ansiedad, debemos confiar en Dios con fe y humildad, creyendo que Él cuida de nosotras. 


¿Por qué crees que es importante recordar que Dios tiene cuidado de nosotros cuando enfrentamos preocupaciones o dificultades?


¿Qué situaciones o cargas personales te resultan más difíciles de confiarle a Dios y por qué?



Oración:


Señor, agradezco profundamente que te intereses por mis inquietudes, miedos y ansiedades. Ayúdame a presentártelas y a sentir Tu presencia a mi lado. En el Nombre de Jesús, Amén.



Dios te bendiga 

  

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