Nube y fuego evidencia del cuidado de Dios - 14 de Agosto 2026
- Princesas y Guerreras

- hace 3 días
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Nube y fuego evidencia del cuidado de Dios
Éxodo 13: 21-22
21 Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. 22 Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.
Es increíble la forma de actuar de Dios. Al leer Éxodo 13: 21 -22 y ver cómo cuidó al pueblo de Israel en el desierto, no puedo dejar de pensar en un Dios amoroso y sobre todo que cuida de los suyos. Sobrevivir cuarenta años en el desierto humanamente era imposible, debido al sol del día y al inclemente frío de la noche. Pero Dios hace que lo imposible se haga posible, gracias a su infinita creatividad cuidaba a Su pueblo de día por medio de una nube en forma de columna. ¿Te puedes imaginar una nube cubriendo a más de dos millones de personas?, era una nube larguísima, por eso la Biblia la describe como “una columna”.
La nube simbolizaba “protección”, era esa nube la que los protegía del terrible sol que alumbra el desierto. ¿Imagínate andar en un desierto con una nube que te da sombra?, era un milagro en toda la extensión de la palabra. Me imagino que era asombroso ver ese maravilloso espectáculo de Dios. Esa nube era un símbolo de que Dios estaba con ellos, nadie podía dudar de la presencia de Dios y si lo hacía, bastaba con ver hacia el cielo y darse cuenta que esa nube que los protegía, era Dios mismo cubriéndolos.
Pero no solo era una nube que los cubría del sol por el día, sino que también existía una columna de fuego por las noches, que se encargaba de cuidarlos y evitar que el frío nocturno del desierto los matara. Por un momento imaginémonos ese panorama bellísimo, algo sobrenatural, al mejor estilo de Dios. Salir por las noches, sentarse y disfrutar del calor que la columna de fuego les permitía tener, sin lugar a dudas era un privilegio. Mirar el cielo por las noches tendría que haber sido suficiente para seguir creyendo que Dios estaba con ellos.
Reflexionar en ello, me lleva a pensar de que pese a que muchas veces nos encontramos en los desiertos de la vida, tenemos que estar seguras que Dios está siempre con nosotras, quizá cubriéndonos del sol o quizá protegiéndonos del frío, lo cierto es que Él no nos deja nunca. Es hora que por un momento dejes de ver los problemas que tienes a tu alrededor y comiences a ver la forma tan creativa de cómo Dios te ha estado protegiendo y cuidando todo este tiempo. Su fidelidad es maravillosa y aun cuando en muchas ocasiones no has querido reconocerlo, Él ha estado allí cuidándote, protegiéndote, actuando de formas maravillosas sobre tu vida.
¿Qué nos enseña este pasaje acerca del cuidado y la presencia de Dios?
¿De qué manera puedes confiar en la guía de Dios en tu vida diaria?
Oración:
Señor, gracias por ser mi guía y por estar siempre conmigo. Ayúdame a confiar en Tu dirección, aun cuando no pueda ver con claridad el camino. Ilumina mis pasos y acompáñame cada día con Tu presencia. Amén.
Dios te bendiga
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