Dios tiene el control, no dudes - 27 de Enero 2026
- Princesas y Guerreras

- 27 ene
- 2 Min. de lectura
Dios tiene el control, no dudes
Romanos 4: 20
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido
En el libro de Génesis, cuando Dios elige a Abraham para bendecir a todas las naciones, lo que más querían Abraham y su esposa era un hijo, y después de años de espera, Dios les dio a Isaac en su vejez. Pero Él no solo les proveyó lo que anhelaban, Él les dio más de lo que pudieron imaginar, prometiéndoles tantos descendientes como las estrellas.
Y luego Dios probó la fe de Abraham, pidiéndole que sacrificara a su amado hijo. Esta instrucción impactante pareció desafiar toda lógica. ¿Por qué un Dios bueno prometería y planearía un futuro alrededor del regalo maravilloso que era Isaac para después decirle a Abraham que lo sacrificara? Abraham no pudo reconciliar estas dos cosas. Aún así obedeció a Dios.
Romanos 4:20 dice: “Abraham siempre creyó la promesa de Dios sin vacilar. De hecho, su fe se fortaleció aún más y así le dio gloria a Dios”. Abraham no solo conocía a Dios; tenía una relación íntima con Él y lo había visto obrar lo imposible en su vida. Por lo tanto, “Abraham llegó a la conclusión de que si Isaac moría, Dios tenía el poder para volverlo a la vida”. (Hebreos 11:19) Finalmente, Dios proveyó un carnero para el sacrificio en lugar de Isaac, y Abraham llamó a aquel lugar “Yahveh-jireh (que significa «el SEÑOR proveerá»)” (Génesis 22:14). Dios anticipa y provee todo lo que Su pueblo necesita.
Esta prueba demostró la fe de Abraham y la fidelidad de Dios. ¿Y si nuestras pruebas también fueran oportunidades para confiar en Dios, experimentarlo y verlo más, para así conocerlo mejor? Si te encuentras en una situación aparentemente imposible que te tiene atrapada y en necesidad de Dios, Él quiere encargarse de ella. Aunque nos falte fe, Dios quiere dárnosla. Podemos orar como el padre que le pidió sanidad a Jesús en Marcos 9:24: “¡Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad!” . Con Dios, esperemos lo inesperado. Cuando actuamos con fe, Él corre hacia nosotras, revelándose de maneras que jamás podríamos imaginar.
¿Qué nos enseña la actitud de Abraham ante la promesa de Dios sobre cómo enfrentar las dudas o circunstancias difíciles sin debilitar nuestra fe?
¿De qué manera confiar plenamente en el poder y la fidelidad de Dios puede fortalecer nuestra fe hoy, aun cuando lo prometido parece imposible?
Oración:
Señor, ayúdame a tener una fe inquebrantable en Tu provisión prometida. En el Nombre de Jesús, Amén.
Dios te bendiga
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