Atrévete a salir de la barca - 3 de Marzo 2026
- Princesas y Guerreras

- hace 14 horas
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Atrévete a salir de la barca
Mateo 14:28–31
Versículos destacados. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
En medio de la tormenta, Pedro hizo algo que nadie más se atrevió a hacer: pidió caminar hacia Jesús sobre el agua. Mientras los demás permanecían en la barca, él decidió confiar. La barca era lo más cómodo, lo conocido, lo que parecía seguro (Mateo 14:28-31). Para nosotras la “barca” puede ser: El miedo al qué dirán, una relación que Dios ya nos pidió soltar, la inseguridad que arrastramos desde hace años, La comodidad de no intentar algo nuevo
Muchas veces sabemos que Jesús nos está llamando a algo más: a liderar, a perdonar, a emprender, a servir, pero el temor nos mantiene sentadas. Sin embargo, cuando Jesús dice “Ven”, no nos llama a hundirnos, sino a confiar. Pedro caminó sobre el agua mientras mantuvo sus ojos en Jesús. Pero cuando miró el viento, comenzó a hundirse.
Como mujeres, solemos escuchar muchas voces: las expectativas de otros, la comparación constante, la presión de “hacerlo todo perfecto”. Cuando fijamos la mirada en esas voces, el miedo crece. Pero cuando volvemos nuestros ojos a Cristo, recordamos quiénes somos realmente. No caminamos por nuestra capacidad. Caminamos por Su llamado.
Cuando Pedro empezó a hundirse, gritó: “¡Señor, sálvame!” Y el texto dice que al momento Jesús extendió la mano. Jesús no esperó a que Pedro mejorara su fe. Lo sostuvo en su debilidad. Si te sientes cansada, confundida o hundiéndote emocionalmente… clama. Él no ignora el clamor de una hija. Él extiende la mano. A veces la fe no se ve como fuerza; se ve como una mujer temblando, pero obedeciendo.
¿Qué “viento” te está distrayendo hoy?
¿Necesitas volver a tomar la mano de Jesús?
Oración:
Señor, dame el valor de salir de mi barca. Ayúdame a dejar el miedo, la comparación y la inseguridad. Cuando el viento sople fuerte, recuérdame que Tu voz es más poderosa, y si comienzo a hundirme, sostén mi mano. Amén.
Dios te bendiga
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